1959
Ciudad de México

Un jóven de 24 años, se aventura en el ramo Ferretero como Gerente General en el Negocio denominado FERRETERA PRADO DE LA VIGA propiedad de su hermano.



1995

El buen servicio e imagen logrado permite que se inaugure una nueva Empresa FERRETERÍA Y ACEROS DE CELAYA, S.A. DE C.V. ubicada en el Blvd. Adolfo López Mateos No. 1556 Pte. Celaya, Gto. en corto tiempo logra cosolidar su mercado gracias a la atención y servicio que le brinda a sus clientes apoyado en cómodas y modernas instalaciones diseñadas con la experiencia acumulada al paso de los años que nos permite ser mejores día a día.



1998

COMPAÑÍA FERRETARA PRADO, S.A. DE C.V. ubicado en Av. Constituyentes No. 34 Col. Valle de Oro, San Juan del Río, Qro. pasa a ser la más moderna de nuestras instalaciones por contar con grúa aerea de 10 Tns. de capacidad, así como montacargas para 15 Tns., y casilleros para material que nos permite efectuar cargas y descargas de alto tonelaje en un corto tiempo de maniobras.



1985

Decidido a ampliar horizontes en la provincia, elige el Estado de Querétaro, al que le guarda un gran cariño y le trae recuerdos de su infancia y épocas de trabajo en su juventud; San Juan del Río, Qro. es el escenario de un paso más en el fortalecimiento del Grupo al inaugurar COMPAÑÍA FERRETERA PRADO S.A. de C.V. en Av. Central No. 47, Col. San Juan Bosco, San Juan del Río Qro.



2014

Hemos decidido formar un grupo con nuestras 9 empresas ferreteras, de esta manera, se inicia una etapa marcada por la unión de empresas líderes y herederas de una gran tradición en el ramo del acero y la industria ferretera.



1991

Seis años después, se inaugura FERRETERÍA Y ACEROS DE QUERÉTARO S.A. de C.V. en Carretera Campo Militar No. 4 Zona Industrial Querétaro, Qro. contando con un amplio espacio y servicios inigualables que la convierten en una de las de mayor prestigio en el mercado.



2016

Se integran "Perfiles y aceros Cuajimalpa" y "Ferreaceros Tollocan" para consolidar este grupo.



Nuestra Historia


Nuestra historia comienza en 1959, cuando nuestro fundador, con apenas 24 años, inició su camino en el ramo ferretero en la Ciudad de México, al frente de Ferretería Portales, entonces propiedad de su hermano.

En ese momento no existía todavía Grupo Azero. Tampoco podía saberse hasta dónde llegaría aquella primera decisión. Era simplemente el comienzo de una vida de trabajo en un oficio que, con los años, terminaría convirtiéndose en una trayectoria de más de seis décadas.

Los primeros años fueron de aprendizaje, independencia y crecimiento. En 1973 abrió Ferretería Pacífico, su primera empresa propia. Después llegaron una segunda sucursal en 1978, Ferretería Santa Lucía en 1982, Ferretería Centenario en 1985 y Ferretería Contreras en 1987.

Algunas de aquellas empresas permanecieron durante muchos años; otras cambiaron de manos o eventualmente cerraron. Todas, de una forma u otra, dejaron experiencia, relaciones y conocimiento del mercado.

Porque una historia larga no se compone únicamente de los lugares que siguen abiertos. También está hecha de las decisiones que marcaron una época, de los negocios que alguna vez tuvieron las cortinas arriba cada mañana y de todo lo aprendido mientras se construía algo que todavía no tenía un nombre común.

En 1985 comenzó uno de los capítulos más importantes de nuestra historia: la llegada al Bajío. San Juan del Río fue el primer paso. Querétaro era una región con la que nuestro fundador mantenía un vínculo especial desde años atrás y que, con el tiempo, terminaría convirtiéndose en parte esencial de nuestra identidad. Ahí comenzó Compañía Ferretera Prado. En 1991 abrió Ferretería y Aceros de Querétaro, y en 1995, Ferretería y Aceros de Celaya. La operación empezaba a extenderse por una región que también estaba entrando en una etapa extraordinaria de transformación.

El crecimiento no consistía únicamente en abrir nuevas puertas. También significaba aprender a trabajar a otra escala.

En 1998, Compañía Ferretera Prado se trasladó a instalaciones más modernas en San Juan del Río, era una señal de lo que venía: bodegas más grandes, nuevos equipos, mayor capacidad y una relación cada vez más profunda con el acero.

Con el nuevo milenio llegó otra etapa. En 2000 abrió Ferretería y Aceros 2000 San Pablo, en Querétaro, y en 2010 se sumó Ferretería y Aceros 2000 La Noria.

Para entonces, aquella primera experiencia de 1959 ya se había convertido en una red de empresas, bodegas y operaciones distribuidas en distintas ciudades del Centro de México.

Y mientras nosotros crecíamos, también crecía el Bajío. Vimos cambiar sus ciudades, multiplicarse sus parques industriales, crecer sus corredores productivos y levantarse proyectos que transformaron para siempre la región. Durante décadas hemos tenido el privilegio de acompañar parte de esa historia desde el lugar que conocemos mejor: suministrando y transformando los materiales con los que otros construyen.

En 2014 llegó un momento decisivo. Distintas empresas ferreteras con historias y capacidades construidas a lo largo de décadas, decidieron reunirse bajo una misma identidad.

Así nació Grupo Azero. No como el inicio de nuestra historia, sino como una nueva forma de continuarla.

En 2016, la incorporación de Perfiles y Aceros Cuajimalpa y Ferreaceros Tollocan extendió nuevamente la presencia del grupo hacia Ciudad de México y Toluca.

Y en 2025, la apertura de Ferretería y Aceros 2000 La Cruz marcó un nuevo capítulo de crecimiento en Querétaro.

Hoy, más de seis décadas separan aquella primera ferretería de lo que Grupo Azero es ahora. Las fotografías han cambiado. También los camiones, las bodegas, las máquinas y la manera de trabajar. Hubo un tiempo en que las facturas se hacían a mano, las cuentas se resolvían en sumadoras y el teléfono bastabapara mover buena parte del negocio. Después llegaron el fax, las primeras computadoras y nuevas formas de trabajar. Hoy usamos software propio, procesos conectados e inteligencia artificial.

Mirar atrás tiene algo especial: muchas de aquellas herramientas que hoy parecen de otra época fueron, en su momento, una forma de avanzar.

Las herramientas cambian. La intención permanece: aprender de cada época, hacer mejor el trabajo que recibimos y llevarlo más lejos.

Y eso, más que nostalgia, representa una responsabilidad hacia adelante. Queremos honrar el prestigio de lo que se construyó antes de nosotros sin quedarnos detenidos en él; conservar lo que merece permanecer y tener la ambición suficiente para transformar todo lo que todavía puede ser mejor.

Porque nuestra historia no es únicamente una prueba de cuánto tiempo llevamos aquí. Es el legado desde el que queremos construir todo lo que sigue.